Que usar y que no en una receta para celiacos
Te contamos que alimentos puede y no puede tener una receta para celíacos.
La enfermedad celíaca es la inflamación de la parte próxima del intestino delgado por exposición a una proteína presente en el gluten. Se caracteriza por la aparición de síntomas como la diarrea crónica, falta de aire, vómitos y vientre hinchado.
Esto no parece tan grave, pero si consideramos que esta enfermedad afecta al uno porciento de la población mundial, ya estamos hablando de números serios. Más aun, el gluten está presente en el trigo, la cebada, el centeno, el triticale, el kamut, la espelta y la avena. Un celiaco no puede comer nada que contenga ni tan siquiera trazas de estos productos, a riesgo de sufrir los síntomas de la enfermedad.
Esto implica que un celiaco tiene que rechazar durante toda su vida aproximadamente el 70% de todos los productos que se comercializan. Es por ello, si alguien nos informa que es celiaco y debemos cocinar para él tenemos que tener en cuenta lo siguiente, a riesgo para su vida.
Que NO puede usarse en una receta para celiacos
Un celiaco no puede comer pan o harinas de trigo, centeno, cebada y avena. Por ello, le están vedados:
Bollos, pastas italianas, pastas de sopa, galletas, bizcochos, magdalenas y pastelería en general, sémola de trigo, alimentos malteados, chocolates, infusiones y bebidas preparados con cereales (malta, cerveza, agua de cebada)
Que puede usarse con precaución
SOLO si aparece en ellos la etiqueta de libre de gluten (una espiga barrada)
Charcutería en general (mortadela, salchichas, pasteles de jamón o carne), queso fundido, queso en láminas, otros quesos sin marcas de garantía, patés y conservas, dulces y caramelos, turrón, mazapán, café y té instantáneos.
Que puede utilizarse libremente
Leche y derivados lácteos (queso, mantequilla, requesón, nata), carne, pescado y mariscos frescos, huevos, frutas, verduras, hortalizas y legumbres (frijoles, arvejas, patatas, lentejas, soja), arroz, maíz y tapioca (harina y almidón), azúcar, miel, aceite, sal, vinagre, pimienta, levadura, café y té no instantáneos, hierbas aromáticas (manzanilla, poleo, hierba luisa) y bebidas carbonatadas.